El presente de Boca es preocupante. Tras haber jugado siete partidos en el Torneo Apertura, los de Claudio Úbeda solamente sacaron 9 puntos y, hasta el momento, se encuentran fuera de la zona de playoffs. El pasado sábado, La Bombonera habló y mandó un mensaje contundente luego del empate 1 a 1 frente a Gimnasia de Mendoza: así no.

Úbeda no le encuentra la vuelta, las lesiones juegan un rol importante, los resultados son irregulares y el debut en la Copa Argentina fue un espejismo en un equipo que no responde. Los responsables de este momento complicado no solamente son los jugadores y el entrenador, Juan Román Riquelme tiene su cuota y si bien el ídolo pesa en el corazón del hincha, sus decisiones son cada vez más cuestionadas.

Un gesto que lo aleja de los hinchas

Riquelme siempre se jactó de estar cerca del hincha común. Sin ir más lejos el día de las elecciones en las que fue electo presidente se rodeó de ellos, saltó y cantó, pero con el diario del lunes ya se puede afirmar que fue todo para las cámaras, que su cercanía con el hincha no es tal y así lo demostró el pasado sábado tras el empate ante Gimnasia de Mendoza.

El clima en La Bombonera fue caliente. El hincha cada vez tiene menos paciencia y los silbidos aparecen cada vez con más fuerza. No es la primera vez que el estadio habla, inclusive ya hubo cantos contra la cúpula. En esta oportunidad, Juan Román Riquelme tomó la decisión de cerrar las cortinas de su palco ni bien terminó el partido contra los mendocinos.

Un gesto que habla por si solo, que no necesita de un gran análisis: Riquelme no solamente no quería ver cómo los hinchas silbaban a los jugadores, sino que tampoco quería ser víctima de lo que pudo haber sido una reprobación para él y su gestión.

DATOS CLAVE

  • Boca Juniors suma 9 puntos tras disputar siete partidos en el Torneo Apertura.
  • El equipo empató 1 a 1 contra Gimnasia de Mendoza en La Bombonera.
  • Juan Román Riquelme cerró las cortinas de su palco ante los silbidos del público.