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Gustavo Costas se fue de Racing: la decisión de Milito de echarlo es una actitud sin ningún tipo de código

Al DT de Racing lo rajaron de una manera en la que no se trata a los ídolos. La conclusión es clara: en vez de armar un equipo de jerarquía para que vuelva a salir campeón, se desarmó el plantel y se responsabilizó al DT.

Gustavo Costas se fue de Racing: la decisión de Milito de echarlo es una actitud sin ningún tipo de código
© GettyGustavo Costas se fue de Racing: la decisión de Milito de echarlo es una actitud sin ningún tipo de código

Gustavo se fue de Racing. O lo fueron, en realidad. El DT más ganador en la Academia en los últimos tiempos, luego de un mal semestre en el plano nacional y la eliminación en fase de grupos de la Copa Sudamericana, tuvo que hacer las valijas y marcharse del lugar que ama por decisión de Diego Milito y la dirigencia actual.

Es por eso que hoy, el principal apuntado por el pueblo racinguista es el propio presidente. Ante el primer momento malo del equipo bajo la conducción de Costas, la decisión de Milito estuvo lejos de ser el respaldo esperado. En lugar de bancar al entrenador tras un par de meses de turbulencia, la dirigencia eligió el camino más drástico ante la primera adversidad: echarlo.

Esta determinación es denota una falta de códigos total. Costas, quien venía de liderar el que probablemente haya sido el mejor ciclo en la historia reciente del fútbol argentino, terminó recibiendo una patada en el culo en medio de un mal semestre, en lugar de recibir el apoyo institucional que su figura merecía.

El análisis de la gestión de Milito también se centra en el desmantelamiento total del equipo. Bajo su mandato, el plantel se vio completamente desintegrado con las partidas de Maximiliano Salas, Juan Fernando Quintero, Roger Martínez y Johan Carbonero. A esto se le sumaron las transferencias de Agustín Almendra y Juan Ignacio Nardoni, vaciando al equipo de su columna vertebral y sin reemplazantes a la altura.

Una de las maniobras más criticadas en el mercado de pases fue la decisión de sacarse de encima a un referente como Gabriel Arias. En su lugar, se confió en Tagliamonte como variante, que volvió de ser suplente en Unión. Esto terminó siendo un movimiento que resultó ser clave y fatal para que Racing quedara eliminado de la Copa Sudamericana.

La conclusión es clara: en vez de armar un equipo de jerarquía para que Costas volviera a salir campeón, se desarmó el plantel y se responsabilizó al DT. Hoy, el clima que se respira en Racing es de una decepción política absoluta.

El club vuelve a ser un escenario donde los ídolos terminan enfrentados y donde el crédito dura muy poco. Pese a este presente frenético y conflictivo, queda claro que el hincha no se olvidará de las muchas alegrías vividas en los últimos dos años y medio con Costas al mando del equipo.