La antesala del encuentro entre Cincinnati y Tigres UANL de este jueves ha tenido numerosos inconvenientes, externos a lo que tiene que ver con el desarrollo del mismo. El conjunto visitante, que era favorito en la previa de la serie, ahora se siente en inferioridad de condiciones y perjudicado para el inicio de la llave de esta Concachampions 2026.
Los ‘Universitarios’ se preparaban para afrontar este compromiso con mucha expectativa y buen clima, luego de la algarabía por el triunfo en el último Clásico Regio. Sin embargo, una serie de obstáculos cambiaron las energías en el equipo mexicano, que disputará el partido de esta tarde con los ánimos desmejorados tras los recientes sucesos.
La gran problemática que tuvo Tigres para el compromiso del día de la fecha ha sido que la delegación mexicana llegó ¡solo cinco horas antes! a la ciudad, mucho más tarde de lo previsto. En Nuevo León tenían planificado llegar ayer miércoles, descansar, conocer el territorio, comer bien, hoy hacer algunos ejercicios físicos y llegar temprano a reconocer el campo. No obstante, nada de eso ocurrió.
El conflicto surgió cuando, antes de poder partir Tigres hacia su destino, hubo un cierre temporal del espacio aéreo por la visita de Donald Trump a Cincinnati, la ciudad del rival del club mexicano. La incursión del presidente estadounidense causó restricciones masivas de seguridad, entre ellas, el retraso de vuelos como el que tenía la UANL. Así, la expedición ya arrancó complicada para el representante de la Liga MX.
No conforme con esa primera postergación, hubo otros episodios que dilataron todavía más la travesía de los ‘Universitarios’. Cuando se acabó el corte vehicular por Trump, no había personal de migraciones para recibir al avión en el aeropuerto de Cincinnati, como efecto secundario. Y para colmo, a todo ello se sumó un ‘paro’ de empleados del lugar que reclamaban mejores condiciones laborales, y también hicieron esperar más al plantel de Tigres.
Más allá del percance padecido por el cuadro auriazul, CONCACAF decidió que se mantendrá el horario establecido, sin tener ni un poquito de empatía con el conjunto visitante. Si bien la directiva de Tigres había pedido que se retrase unas horas o un rato el inicio del juego contra Cincinnati, las autoridades no lo permitieron. Deberán adaptarse a las circunstancias y dar su mejor versión posible para estar a la altura.
Bajo este escenario, el partido de la Concachampions 2026 entre Cincinnati y Tigres UANL comenzará a las 18.00 horas del Centro de México (20.00 hora local). De este modo, el cuadro auriazul sólo habrá tenido cinco horas entre que llegó a su hotel en el país vecino al momento del inicio del encuentro. Será un interesante desafío para los ‘Felinos’ para ver cómo responde ante las adversidades.
