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El misterio del bidón de Branco: la trampa oculta del clásico sudamericano en los Mundiales

La historia del clásico en Italia 1990. El día que el cuerpo técnico de Carlos Bilardo "durmió" a un rival brasileño con un agua contaminada en pleno partido de octavos de final.

Branco fue el protagonista de una de las historias más espectaculares de los Mundiales.
© IMAGEN GENERADA POR GROK IA.Branco fue el protagonista de una de las historias más espectaculares de los Mundiales.

Es una máxima grabada a fuego en el folclore del futbol: en los partidos determinantes, las mañas juegan su propio campeonato. Hacer tiempo, esconder los balones o presionar al réferi son conductas que el manual no escrito de la viveza acepta como parte del espectáculo. Sin embargo, existe una línea muy delgada entre la picardía y cruzar el límite de lo legal para jugar a ser científicos locos. En los octavos de final de Italia 1990, la Selección Argentina desafió cualquier rastro de Fair Play para inclinar la balanza en el partido más importante de su vida.

Para poner en contexto la situación, hay que viajar a Turín. El Clásico Sudamericano presentaba una realidad sumamente dispar. Brasil llegaba como el amplio favorito al boleto de cuartos, con un plantel plagado de estrellas que desplegaban un juego dinámico y asfixiante. En la otra esquina estaba la Albiceleste de Carlos Bilardo, un equipo remendado, repleto de futbolistas lesionados y con un Diego Armando Maradona que jugaba con el tobillo izquierdo inflamado del tamaño de una pelota de tenis.

El trámite del partido fue un monólogo verdeamarelo. Los brasileños estrellaron tres balones en los postes y el arco defendido por Sergio Goycochea se mantenía en cero por pura obra del destino. La superioridad en la cancha era absoluta, hasta que a los 39 minutos del primer tiempo, el destino del encuentro cambió por completo fuera del rectángulo de juego.

La vez que la trampa se apoderó del futbol

Tras una falta que dejó tendido a Pedro Troglio, las asistencias médicas argentinas ingresaron al campo de futbol comandadas por el utilero Miguel Di Lorenzo, mundialmente conocido como Galíndez. Entre los algodones y el hielo, el cuerpo técnico transportaba un cargamento estratégico: bidones de plástico de distintos colores. Los transparentes contenían agua mineral común para los futbolistas argentinos, los verdes resguardaban una trampa letal que contenía agua mezclada con Royhypnol, un potente sedante.

Diego Maradona y Argentina vencieron a Brasil en 1990. (GETTY IMAGES)

Diego Maradona y Argentina vencieron a Brasil en 1990. (GETTY IMAGES)

Aprovechando el parón del juego bajo el sofocante calor de Turín, el lateral brasileño Branco se acercó inocentemente a la zona técnica rival a calmar la sed. En un movimiento rápido, le entregaron uno de los recipientes malditos. Cuenta la leyenda que Julio Olarticoechea miró a Maradona con ojos de complicidad absoluta para que el ’10’ no tocara esa botella, mientras observaban cómo el defensor rival tomaba varios tragos sin sospechar absolutamente nada.

El efecto del somnífero no tardó en manifestarse en el terreno de juego. Minutos después de la reanudación, Branco comenzó a mostrar signos de desorientación. Las piernas le pesaban, la vista se le tornó borrosa y la cancha, según sus propias palabras años más tarde, parecía moverse de un lado a otro. Completamente mermado en su capacidad física, el lateral fue una sombra en el segundo tiempo. En pleno letargo del rival, Maradona frotó la lámpara, armó una jugada antológica sacándose a tres hombres de encima y habilitó a Claudio Caniggia para firmar el 1-0 definitivo que mandó a Brasil a casa.

Durante más de una década, la historia se mantuvo en el terreno del mito urbano y la paranoia brasileña para justificar la eliminación. No obstante, el misterio se rompió de forma estrepitosa cuando el propio Diego Maradona, entre risas en un programa de televisión argentina, confesó el pecado: “Alguien picó un Royhypnol y se pudrió todo”. Carlos Bilardo jamás lo aceptó públicamente, llevándose el secreto a los escritorios más profundos del futbol mundial.

Aquel día en Turín, Branco descubrió de la peor manera que en el futbol de alta competencia, a veces, los partidos no se definen con táctica ni con jerarquía, sino con el bidón que elegís para calmar la sed. ¿Una genialidad de la viveza criolla o una trampa escandalosa que manchó la historia del deporte?

En síntesis

  • En el Mundial de Italia 1990, el cuerpo técnico de la Selección Argentina utilizó bidones con agua mezclada con Rohypnol (un potente sedante) para adormecer a los jugadores de Brasil durante el partido de octavos de final.
  • El lateral brasileño Branco consumió el agua manipulada tras acercarse a la zona técnica rival, sufriendo mareos y desorientación durante el encuentro que Argentina terminó ganando 1-0 con gol de Claudio Caniggia.
  • Tras años de ser considerado un mito urbano, Diego Armando Maradona confesó públicamente el hecho en televisión, mientras que el director técnico Carlos Bilardo nunca lo aceptó de forma oficial.
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